Tu negocio responde
aunque tú no estés.
Un chatbot bien entrenado atiende dudas, recoge datos de clientes y da citas en tu web y tu WhatsApp, a cualquier hora y con tu tono.
Responde las preguntas que tu equipo contesta cien veces por semana (horarios, precios, plazos, cómo llegar), recoge los datos del cliente interesado y te los pasa, y agenda citas si trabajas con reservas. Todo con tus textos y tu forma de hablar: el cliente nota que es automático, pero no le da rabia, porque le resuelve.
Un chatbot no sustituye a tu equipo ni cierra ventas complejas solo. Sirve para que las consultas repetidas no os coman el día y para que nadie se quede sin respuesta un domingo por la tarde. Si tu caso no lo necesita, te lo decimos y punto.
Cuéntanos a qué te dedicas y te decimos, sin compromiso, cómo encaja esto en tu empresa.
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