Es la pregunta que más nos hacen y la que menos respuestas honestas tiene en Google, porque casi todo lo que encontrarás son páginas que quieren venderte el suyo. La respuesta corta e incómoda: depende de tres cosas. La respuesta larga, a continuación.
Factor 1: qué tiene que saber
Un chatbot que responde diez preguntas frecuentes fijas es un proyecto pequeño. Uno que conoce tu catálogo entero, consulta disponibilidad y da citas conectado a tu agenda es otra liga. La mayoría de las pymes necesitan algo intermedio: que sepa lo que sabe tu web, tus tarifas y tus condiciones, y que recoja los datos del cliente cuando la conversación va en serio. Cuanto más tenga que saber y más al día haya que mantenerlo, más cuesta.
Factor 2: dónde vive
En tu web es lo más sencillo. En WhatsApp hay que pasar por la API oficial de WhatsApp Business, que añade un coste por conversación que cobra la propia Meta, pequeño pero real. En los dos sitios a la vez es lo habitual cuando el negocio recibe consultas por todos lados.
Factor 3: quién lo mantiene
Aquí está la trampa de casi todas las ofertas baratas. Un chatbot no es un cartel que se cuelga y se olvida: los precios cambian, los servicios cambian, y un bot desactualizado queda peor que no tener ninguno. Pregunta siempre qué incluye el mantenimiento, quién actualiza las respuestas y qué pasa si quieres darlo de baja.
Las preguntas que deberías hacer antes de firmar
- ¿Con qué datos se entrena y quién los actualiza?
- ¿Qué pasa cuando no sabe la respuesta? ¿Hay salida a una persona?
- ¿Las conversaciones son tuyas? ¿Puedes verlas y exportarlas?
- ¿Hay permanencia o puedes irte cuando quieras?
- ¿Cumple con protección de datos? ¿Dónde se guardan las conversaciones?
Si quien te lo vende titubea con alguna, mala señal.
¿Y merece la pena?
Depende de tu volumen de consultas repetidas. Si tu equipo pierde una hora al día contestando lo mismo, o si pierdes clientes que escriben un domingo y nadie responde hasta el lunes, los números suelen salir rápido. Si recibes tres consultas a la semana, probablemente no lo necesitas todavía, y preferimos decírtelo a venderte uno.
¿Quieres saber qué costaría en tu caso concreto? Cuéntanos qué vendes y cuántas consultas recibes, y te lo decimos sin compromiso y sin letra pequeña.